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La economía sigue sin dar señales de recuperación. El consumo no repunta y esto impacta de lleno en los planes de las empresas. Al punto que ya están trabajando con apenas la mitad de su capacidad instalada, tal como da cuenta el propio INDEC.

La cercanía de las elecciones añade incertidumbre y le pone un fuerte “stop” a las iniciativas del ámbito privado: de acuerdo con la consultora Orlando Ferreres, en el arranque de este año la inversión cayó a su peor registró desde 2014.

A pesar del sombrío panorama, la Argentina posee el mejor contexto emprendedor de la región, según señalan desde Global Entrepreneurship, que sondea a las 49 principales economías del mundo. Más aún, se ubica en el puesto 21 del ranking internacional, delante de México (23º), Chile (26º), Colombia (32º), Uruguay (35º) y Brasil (48º).

Además, resalta que el buen rendimiento es, en gran medida, producto de la aprobación de la Ley del Emprendedor y la consolidación de un creciente ecosistema de inversores.

Este año, podría incluso haber otra norma que incentive aún más a los financistas a “hundir” capital en este tipo de iniciativas: el proyecto de Ley de Economía del Conocimiento que el presidente Macri envió al Congreso.

Según destacó el mandatario, su aprobación beneficiará a más de 10.000 empresas, permitirá “crear más de 200.000 empleos de calidad y generar 15.000 millones de dólares de exportaciones anuales”.

La iniciativa oficial contempla ventajas impositivas para la generación de trabajo, facilidades para iniciar emprendimientos y beneficios para los polos productivos de innovación de todo el país, entre otros aspectos.

“La economía del conocimiento está transformando el mundo y la Argentina tiene ventajas competitivas para ser líder regional en estas actividades que crean empleo de calidad y mejoran la competitividad”, completó el ministro de Trabajo y Producción, Dante Sica.

La noticia también fue muy bien recibida por el sector emprendedor. En este sentido, Juan Martín Rodríguez, director Ejecutivo del Centro de Entrepreneurship de la Escuela de Administración y Negocios (IAE) de la Universidad Austral, afirma a iProUP que es una “excelente” noticia por dos motivos:

“Beneficia a sectores que están dentro de las áreas buscadas por los inversores, que son iniciativas de fácil recapitalización, como Inteligencia Artificial e Internet de las Cosas, que en algunos casos son el núcleo y en otros están al servicio de los proyectos invertidos”, explica.

– En segundo término, Rodríguez remarca la otra arista, que no está relacionada con el beneficio impositivo, sino “por la estimulación para acercar a las empresas a profesionales de perfil científico, que son más receptivos a generar papers que a impactar positivamente en los negocios”.

En virtud de lo expuesto, queda claro que el panorama desalentador que presenta la economía local a nivel macro tiene su “Lado B”: los que apuestan al talento argentino.

Conocidos como “inversores ángeles”, desembolsan capital y aportan conocimiento en la etapa más temprana de estos desarrollos a cambio de una participación accionaria en la empresa. Por cierto, esta red de financistas está muy desarrollada en Argentina. A tal punto que es uno de los países líderes de toda la región en este aspecto.

Tanto es así que se reúnen en asociaciones civiles o en “clubes” para buscar talentos: los agrupan, capacitan, asesoran y conectan con esos “gestores de ideas”.

Varios inversores pertenecientes a un club pueden impulsar una misma startup o a varias (cada uno con su parte accionaria individual pero participando en conjunto).

A su vez, los clubes ponen a disposición de ellos una oferta de emprendedores de alto potencial y hasta les permiten participar del “detrás de escena” de los emprendimientos.

En el país

Juan Giner, director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Capital PrivadoEmprendedor y Semilla (ARCAP), afirma a iProUP: “En estos clubes se genera comunidad, se aprende y el inversor se rodea de pares que pueden tener o bien mayor conocimiento de un tema en particular o en todo caso experiencias distintas para aportar”.

Existen 10 de estas instituciones ángeles en el país, según el último informe de ARCAP, que apuestan a una diversidad de proyectos en diferentes mercados verticales:

– IG Business Angels Club

– Emprear Business Angels

– CygnusAngel Club

– La Plata Hub

– Nerdcube

– Incubando Salud

– Incubadora de la Universidad Nacional del Litoral (Parque Tecnológico)

– AIVenture (Club de Inversores del Centro)

– Instituto Baikal

“Atrás de una gran desembolso de un capital de riesgo (Venture Capital o VC), siempre hay un inversor ángel que posibilita que se concrete”, remarca Giner.

El directivo destaca que es un sector que le da la espalda a la crisis y da cuenta del crecimiento sostenido: sólo en el primer semestre de 2018 se superaron los u$s115 millones levantados en capital emprendedor.

De cara a 2019, Rodríguez, del IAE, asegura: “Va a ser un año particular, por las elecciones y el actual contexto”. Además, considera que este escenario permite realizar dos lecturas distintas.

“Las inversiones tradicionales hoy sufren de cierto descreimiento por parte del mercado. En estos meses tuvimos varios financistas nuevos que venían buscando una alternativa por fuera de las opciones tradicionales”, indica Rodríguez, quien también da cuenta del notable repunte en las cifras que mueve esta rama de actividad.

La otra lectura, según el directivo, queda sintetizada en esta frase: “Para los inversores ángeles, desembolsar capital en algo tangible, en una empresa que está naciendo, resulta apasionante. Se sienten partícipes de algo nuevo e innovador, aspectos que forman parte de su espíritu”.

El Business Angels Club del IAE se fundó en 2005 como una asociación civil sin fines de lucro. Fue creada desde el Centro de Entrepreneurship del IAE junto a un grupo de antiguos alumnos y de la mano de Silvia Torres Carbonell. Está conformada actualmente por alrededor de 110 inversores.

“Todas las semanas nos reunimos para escuchar algún proyecto. El club lo que hace es darle un marco de confianza a los posibles financistas, pero las decisiones las toma cada uno de ellos en forma individual”, aclara Rodríguez.

“No invertimos como fondo sino que presentamos al club y cada socio toma la decisión que quiera. Por lo general, un proyecto recibe el visto bueno de varios capitalistas, pero cada uno se representa a sí mismo”, añade.

Se invierte en lo que se llama equity. Es decir, no se presta el dinero para luego exigir una tasa de interés, sino que se comparte el riesgo con los emprendedores y se toma una parte de las acciones.

“El inversor se convierte en socio del emprendedor. Es un tema crítico, porque incorporar un socio, a veces, trae inconvenientes”, remarca Rodríguez.

Y aconseja: “Siempre decimos que así como el inversor elige a quién y dónde invertir, los emprendedores también deben elegir a quién dejan entrar a proyecto. Si no coincide en valores y en estrategia, puede transformarse en un problema más que en una ayuda”.

En cuanto a los proyectos que reciben de parte de los emprendedores, el experto afirma: “Muchos vienen como idea, mientras que en otros casos llegan firmas que ya empezaron a facturar pero que necesitan superar ese famoso ‘valle de la muerte'”.

Este término se utiliza para denominar un período en la vida de la startup que va desde su creación hasta el momento en que comienza a generar ganancias.

“El 80% de las startups no llegan a su segundo año de vida. En esa instancia, la participación del inversor ángel es clave para mantener con oxígeno al proyecto hasta que pueda vivir de su propio giro del negocio”, completa.

Qué buscan los inversores

A la hora invertir, los “ángeles” ponen sus ojos en empresas dinámicas.

“Lo que se busca (difícilmente alcanzable pero que da una idea de lo que se persigue como objetivo de máxima), es inyectarle capital a una firma con alto potencial, capaz de multiplicar por 10 su valuación en un lapso de 5 años”, afirma Rodríguez a iProUP.

Puntualiza que esta premisa “se traduce en una tasa interna muy alta”, de modo tal que para cumplir con esa condición “se requiere que la iniciativa posea algún componente innovador importante”.

La diversidad de proyectos es enorme. Las app y el desarrollo de software son muy habituales, si bien no suelen ser los más seductores para los inversores.

“En cambio, sí resultan muy tentadores para apostar aquellas iniciativas que tienen que ver con la ciencia, nano y biotecnología o energías renovables”, señala el director del IAE, quien agrega: “Son perlitas que buscan los financistas, pero eso no siginifica que no se le apueste a los servicios o a los desarrollos de software”.

El lado oscuro de estas “perlitas” es que, si bien hay interés, surge una barrera: el conocimiento de la industria.

“Existen proyectos científicos que suenan excelentes y cumplen con todos los parámetros de crecimiento, pero tienen una barrera: la del desconocimiento por parte del inversor ángel”, apunta Rodríguez. Y completa: “Lo que hacen varios clubes de ángeles en el mundo es traer a un especialista para que valide lo que propone el emprendedor”.

Daniel Salvucci, director de Cygnus Angels Club, asegura a iProUP que “hace cinco años era más común invertir en plataformas digitales, marketplaces, juegos, redes sociales y aplicaciones, pero esto ha cambiado bastante”. En este sentido, remarca que “desde hace dos años se invierte en los proyectos con base científica-tecnológica en distintas industrias”.

Este club de inversores se creó en 2013 bajo las alas del fondo Cygnus Capital. Hoy posee más de 30 miembros y ha facilitado desembolsos por más de u$s1,4 millones en una docena de startup.

Con 12 años de experiencia en desarrollo de negocios tecnológicos industriales, Salvucci enfatiza aquello que evalúan muy en especial los inversores: “Que tengan potencial para ser globales”.

Para Salvucci, quien también es miembro fundador de la Asociación de Emprendedores de Argentina (ASEA) y fundador del espacio de coworking laofi.co, hoy el foco está en la bio y nano tecnología, Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial.

“Antes no se venían compañías de este perfil con proyección y madurez, pero hoy sí. Son muy complejas y suelen tener barreras altas de entrada, pero eso es lo interesante. Son proyectos en los que la propiedad intelectual es un factor fundamental”, completa.

Según afirma, los capitales buscan a los proyectos científico-tecnológicos con potencial global.

Los inversores sobrevuelan la Argentina y la región. Buscan startups que tengan “ganado el cielo” de la transformación digital y con terreno fértil para encarar el futuro. La clave de los emprendedores pasa entonces por invocar al “ángel” indicado.

Fuente: Iproup.com