El futuro humano de las ciudades: Tecnología y Sociedad Líquida

Recientemente tuvimos la oportunidad de ser invitados a una serie de eventos en los que se vislumbra que parte de la preocupación general del sector inmobiliario recae sobre el futuro de las ciudades.

Esto no ocurre solo por su componente social que implica nuevos y alarmantes movimientos migratorios, ni por la disrupción tecnológica que implica el presente universal del “internet of things”, o tampoco ni siquiera por la candente problemática urbana que sugiere bien la creación de destinos urbanos o bien la regeneración sostenible de nuestras ciudades.

El tema que nos ocupa ahora, al que añado que es un tema histórico de siempre, es el “futuro humano de las ciudades”. O mejor dicho, el futuro de las ciudades es “humano”. Entiendo que todos entendemos que el ony el off no son dos mundos, sino parte de uno mismo. El nuestro.

¿Estamos hoy diseñando, creando, gestionando, viviendo, habitando y disfrutando en futuras ciudades habitables?

EL FUTURO ES HUMANO

Volviendo al inicio, esos eventos inmobiliarios a los que me refiero, enmarcados dentro de Congresos de Inversión o en PropTech LatamSummits, aparte de ser organizados, antes que en Europa, en la zona LATAM donde las urgencias, pero también las innovaciones urbanas, son más claras e interesantes que en nuestra parte del Atlántico, nos dan la pauta de lo que, paradójicamente, pronto serán los nuevos temas de discusión en nuestros foros inmobiliarios. Y MIPIM 2020 también se ha dado cuenta de esta emergente (de emergencia) nueva situación que, de manera similar al cambio climático, espero estemos a tiempo de solucionar y de abordar con garantías de éxito urbano, social y ético.

Reitero que el tema es tan profundo como histórico, desafiante y motivador añadiría. Las estadísticas agoreras que barajamos deslumbran por su cierto carácter apocalíptico. Para muestra les comparto este dato: “En 40 años doblaremos la capacidad urbana de los 4000 añosanteriores”. Sin duda, da que pensar, sobre todo en sus diversos matices y acepciones.

Sobre la mesa están todas las dudas y todos los retos e incluso los protagonistas que tenemos la responsabilidad de abordarlos y solucionarlos óptimamente. Seamos positivos, seamos conscientes de nuestra tarea, estemos juntos, trabajemos de manera seria, coordinada y multidisciplinar (inversores, promotores, constructores, diseñadores, proveedores, innovadores, habitantes,…instituciones públicas y privadas). Esto es, sin duda alguna, tarea de todos porque si no acertamos será un fracaso de todos.

Perder la escala humana de la ciudad sería otro innecesario empuje al comienzo del fin de nuestra supervivencia en la tierra.

SI NO ES “HUMAN” NO ES “SMART”

Las ciudades no paran de mejorar pero a la vez no paran de empeorar, es fácil diseñar ciudades perfectas pero no es fácil construirlas por la simple razón de que en cada pequeño lugar del planeta hay personas diferentes que conforman, entre todas, una comunidad cambiante y flexible. No debe esto ser más que un reto magnífico que a todos los urbanistas nos apasiona de manera indeleble.

Crear ciudades para sus comunidades que a la vez no paran de buscar una mejor calidad de vida a través de espacios públicos inclusivos, movilidad eficiente, aplicaciones que leen y describen los ritmos urbanos, nuevas formas de vida y de habitabilidad… todo esto nos da un entorno que parece no tan complicado de controlar y de solucionar de manera positiva. Es aquí donde introduzco uno de los conceptos más revolucionarios de los últimos años y que viene para quedarse, lean con atención: urbanismo colaborativo y economía circular.



MediaCity UK, Manchester Reino Unido

Para aquellos que se ciegan con el concepto de “Smart city” que no se sorprendan si un día se dan cuenta de que la tecnología no es más que una herramienta (muchas veces de dudosas consecuencias) y que detrás de la misma siempre hay, hubo y habrá un ser humano para manejarla. Lo siento por los pro-visionarios de la AI (artificial intelligence) pero no descubro nada si les digo que, sinceramente, un robot nunca podrá llorar, reitero, sinceramente.

CREAR DESTINOS ES CREAR COMUNIDAD

Una vez identificamos la comunidad, que no es más que nosotrosmismos juntos en distintas y múltiples acepciones y lugares, es cuando podemos preguntar, buscar, trabajar, vivir y soñar en el mundo que queremos, en las ciudades que queremos, en los entornos que queremos, en las comunidades habitables que queremos.

¿Suena fácil? Lo es. Solamente hagan un ejercicio para comprobarlo, vuelvan al párrafo anterior y cambien el verbo querer por el verbo necesitar.

Los inversores inmobiliarios más atrevidos, disruptivos e innovadores (de nuevo ubicados mayoritariamente en el nuevo continente) hablan de tribus urbanas, hablan hoy de emociones y sensaciones, hablan de personas y sociedades líquidas. Lo que me da pie a indicarles que, aquí y allá, si no sabemos a quién va dirigido nuestro proyecto inmobiliario, nuestra mini ciudad de usos mixtos, nuestra rehabilitación urbana, nuestra marca o nuestra ciudad; no sabemos nada, y aun peor, no sabemos qué mundo estamos construyendo hoy.

La creación de espacios óptimos para el disfrute de las comunidades que lo viven y habitan es una cuestión de ética y moral, no de capacidades.

LA ESENCIA HUMANA – EL HABITANTE

A nadie se le escapa que durante estos últimos años hemos utilizadosobremanera términos como sostenibilidad, ciudades verdes, experiencia de usuario, destinos, fidelidad, flexibilidad, y así infinidad de “palabras de moda” que ahora tienen un nuevo invitado: lo humano.

A nadie se le escapa que “lo humano” (si, nosotros) llevamos una serie de miles de años sobre esta bonita casa que, a la vez, es nuestra madre(Gaia) y que se denominamos planeta tierra. A nadie se le escapa que la mayoría de los términos mencionados (experiencia, alegría, comunidad, destino, emociones) han estado siempre presentes en la evolución y prosperidad de toda la humanidad. Con alejarse un poquito de nuestra miope visión de ciudadano y verlo desde el prisma “habitante” no será complejo darse cuenta de esta verdad universal.

A nadie se le escapa, por tanto, que crear ciudades para las personas es algo que se sobreentiende, se necesita, se diseña, se trabaja y se debe llevar a la realidad.

EL PLANETA, UNA CASA

Por razones diversas que no vienen al caso suelo últimamente terminar ciertas intervenciones deconstruyendo la realidad, de manera similar a lo que el lector que haya llegado a este punto ha comprobado, para construir un futuro global, de escala local, y en el que creo positivamente lo haremos bien. El ser humano está claramente diseñado para disfrutar y sobrevivir, confío en nosotros si bien solo me produce dudas precisamente el mismo ser humano. A la naturaleza no le tengo miedo, si respeto total, porque conocemos bien su superioridad objetiva, un meteorito o un tsunami de los buenos, de esos que un día aparecen en el telediario y ya ni ciudad, ni comunidad, ni equipos multidisciplinares encargados por y para mundo mejor.

Chongging Liangjiang Innovation Zone, China

Pero, ¿y si nosotros estamos creyendo que el planeta no es nuestra casa y resulta que ni la limpiamos, ni la cuidamos y ni la consideramos? Este tema sí que debe darnos algo de miedo porque si creemos que la solución al cuidado del planeta está en “otros” humanos, en “otros”factores, en “otras” soluciones distintas a las que podamos proponer y estén en nuestra mano, en nuestra acción, en nuestro ejemplo, entonces sí que nos quedaremos sin casa, sin ciudades y sin futuro.

Y todo esto, hoy, ya no es para elucubrar; todo esto, hoy, es nuestro futuro.

Jorge Alonso Rodríguez

Arquitecto Urbanista

CHAPMAN TAYLOR Global Architects & Masterplanners

www.chapmantaylor.com