Los edificios inteligentes o Smart Buildings son una tendencia mundial, no sólo por las características y las innovaciones que incluyen los inmuebles en sí mismos, sino también por las bondades que ofrecen para el bienestar del talento humano que hace vida en los inmuebles corporativos, lo que es una preocupación común entre las corporaciones más importantes del planeta. 

Esa conclusión se deriva de la presentación que Ricardo Sota, socio líder de Real Estate Chile de la firma Deloitte, hizo en el marco del PropTech Latam Summit Cono Sur. Sota basó su intervención en un estudio hecho por la empresa consultora con empresas a nivel mundial, en el cual detectaron cuáles son las ocho tendencias que dominan los bienes raíces corporativos. 

Las tendencias que impactarán significativamente el mercado inmobiliario según el estudio de Deloitte son: 

  • Wellness, el trabajo y su vinculación con el Real Estate. 
  • La robótica y la automatización cognitiva en los bienes raíces.  
  • Tomadores de decisiones sobre cómo serán los edificios del futuro. 
  • Vinculación de los coworking y edificios inteligentes. 
  • Desarrollo del fintech, que junto con el proptech son el nuevo motor para impulsar el negocio inmobiliario. 
  • La transformación que debe operar desde el sector público en torno a los bienes raíces. 
  • El futuro comercial del negocio inmobiliario, con la llegada de nuevos actores de la mano de la tecnología. 
  • El mundo del blockchain. 

Los edificios inteligentes se apalancan, precisamente, en el bienestar que ofrecen para los entornos laborales y en la flexibilización de los espacios gracias al surgimiento del coworking. 

“La tecnología es la gran impulsora del cambio de los edificios tradicionales a los edificios inteligentes. Es como obvio decirlo, pero es necesario resaltar que esa transformación se basa en  tres pilares básicos: los usuarios, todos los sensores que se instalan en este tipo de edificios y la información que se recaba. Es lo que se conoce como IoT, Internet de las Cosas, a través de la cual se genera información, que se analiza, y se crean bases de datos, para finalmente conseguir mejoras en los espacios y que permite tomar decisiones”. 

 Lo wellness en los edificios inteligentes 

Sota resalta como a partir de la creación de la Certificación Well Building Standard, en el 2014, se reconoce la importancia de validar y medir las características de los edificios, espacios interiores y comunidades, que respaldan y mejoran la salud y el bienestar humano.  

Esta certificación evalúa siete aspectos fundamentales en los espacios, como son: la calidad del aire, el agua, la luz y la nutrición que se provee en el edificio, cómo se facilita el fitness a los empleados, el nivel de confort que estos tienen y la percepción mental sobre la felicidad que sienten mientras trabajan en ese edificio. 

“La certificación Well es producto de seis años de investigaciones científicas sobre cómo se sentían las personas en sus lugares de trabajo. Allí se pudo determinar que un bienestar elevado mejora el costo laboral, lo que incide en los estados financieros de las compañías. En segundo lugar, como incide en la atracción de talentos este tipo de edificios, lo que repercute en la baja rotación y el menor costo laboral”.  

El espacio compartido en los Smart Buildings 

El coworking más que un espacio laboral que se comparte entre distintos tipos de profesionales (empresarios, trabajadores, emprendedores, independientes), es una filosofía de trabajo que también ha impactado el desarrollo de los edificios inteligentes.  

Lo que se ha convenido para que un edificio ofrezca el concepto de coworking es que debe cumplir con algún nivel de convivencia entre los miembros de la comunidad. Para ello, tiene que haber: zonas de integración para que funcione la comunidad; un gestor adecuado del espacio en virtud de las características del edificio; libertad de acceso; dinamismo e iniciativas que promuevan las ideas; y una continua evolución y rapidez en las mejoras. Los edificios inteligentes hablan con los usuarios, entienden sus necesidades e implementan los cambios que son necesarios”. 

Las mejoras que se implementan en los edificios inteligentes según Sota, van desde aspectos físico-ambientales, como temperatura, luz, ocupación, funcionalidad y diseño; hasta otros como eficiencia y precio. En este punto, el Internet de las Cosas, juega un rol preponderante en la definición de este tipo de inmuebles. 

“Hay una diferencia importante entre un edificio inteligente y uno que simplemente ha automatizado los servicios. Que estén automatizadas algunas tareas como el control de la luz o el agua, no significa que tengamos un edificio inteligente. Tiene que haber un sistema de administración, que mediante los sensores y el IoT, se traten todos los datos y el análisis que se genere tiene que regresar como una toma de decisiones. Solo así es un edificio inteligente, sino solamente es un edificio automatizado”. 

Conoce más de Ricardo SotaDeloitteChile https://www.linkedin.com/in/ricardo-sota-ramos/